Las aves fueron entregadas por un vecino en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre.

En el predio de Ecoparque fueron liberadas dos lechuzas que habían sido rescatadas y cuidadas en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre (CRFS) ubicado en la Reserva Ecológica Costanera Sur (RECS). Las aves habían ingresado a principios de febrero cuando fueron entregadas por un vecino del barrio.

De la liberación participaron la Subsecretaria de Ambiente, Natalia Persini; el Subsecretario de Ecoparque, Ramiro Reyno; e Ignacio Suárez de la Rosa, Director General de Áreas de Conservación y Restauración Ambiental (DGACRA).

Al momento de ingresar al Centro los ejemplares tenían aproximadamente tres semanas de vida. Por esta razón, debieron ser alimentados entre cinco y seis veces por día. Además, a diario se controló el crecimiento y la evolución de cada ejemplar. Estas acciones se realizaban con un disfraz que desdibujaba la silueta humana con el fin de evitar que asocien a las personas como fuente de alimento.

Debido a que estos pichones no tenían a sus padres, se los ubicó con otra especie de lechuza para que aprendieran a cazar por imitación. Con el tiempo, se los trasladó a un recinto en el que pudieron ejercitar la musculación. Una vez superadas estas instancias, estuvieron en condiciones de ser liberados.

La mayor parte de los ejemplares llegan a través de los vecinos que encuentran animales en riesgo y los trasladan al Centro. En otras oportunidades llegan a través de Defensa Civil, Bomberos, fuerzas de seguridad y la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación. Una vez ingresados, desde Ecoparque se trabaja en la rehabilitación de esta fauna para que pueda tener una segunda oportunidad.

Cualquier persona que encuentre algún animal silvestre en una situación de riesgo dentro de la Ciudad de Buenos Aires, puede llamar al 103, que es el número de emergencias de Defensa Civil. En el caso de que sea en otra localidad o provincia, habrá que comunicarse con las autoridades competentes de cada zona.

Las lechuzas suelen alimentarse de ratones y de insectos; éstos animales suelen ser el tipo más común de fuente de alimento para la lechuza. También consumen gran cantidad de murciélagos y lagartijas, además de pequeños insectos, también arañas, gusanos y cucarachas. Pueden pasar muchas horas cada noche en busca de comida y consumiéndola.

La lechuza puede poner de cinco a siete huevos por vez. Pondrá uno o dos inicialmente, esperará unos días, y luego pondrá el resto, esto permite que los huevos eclosionen en diferentes intervalos. El macho irá a buscar comida mientras la hembra se queda para cuidar de los huevos. El período de incubación es de aproximadamente veintiséis días.

Los jóvenes más grandes conseguirán la mayoría de los alimentos de los padres. La supervivencia del más apto es el camino de la naturaleza en estos búhos, especialmente con un mayor número de jóvenes por vez. Aproximadamente, a las seis semanas de edad, los jóvenes búhos están listos para dejar el nido y cuidar de sí mismos.

Las hembras son muy protectoras de sus crías. Es frecuente que las madres pierdan sus propias vidas en los esfuerzos para proteger a los jóvenes de los depredadores. Pelearán con depredadores varias veces su tamaño si fuera necesario.

Las lechuzas y los búhos poseen un significativo valor utilitario y estético para los seres humanos, desde el control de plagas hasta el ecoturismo. Sin embargo, las creencias culturales arraigadas en percepciones y emociones negativas han provocado conflictos y amenazas para muchas especies de búhos.

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