
El gobierno porteño informó que el próximo 1 de junio a partir de las 12 horas se realizará un concierto con la Orquesta Infantil y Juvenil de La Boca por el 110° aniversario del Transbordador de La Boca, en la Av. Pedro de Mendoza 1600.
Este monumento histórico nacional constituye un testimonio único de la etapa de industrialización de nuestro país.
En el evento, también participarán Jessica Giachello y Santiago Demarco, intérprete de tango. Además, “Revolución Boca” Nueva serie Espejos Urbanos, Exabrupto de Color. Urban Art 5D, y performance y producción fotográfica de Alfredo Segatori.
Está organizado por la Fundación x La Boca, una institución con más de 20 años en el territorio, protectora del Transbordador y la Cuenca Matanza Riachuelo.
El viejo puente transbordador, declarado Monumento Histórico Nacional, es una colosal estructura de hierro que se inauguró en 1914. Se lo bautizó con el nombre de Nicolás Avellaneda, presidente de la República entre 1878 y 1880. Con los años quedó obsoleto, por lo que se resolvió construir otro más acorde con las exigencias del crecimiento del tránsito urbano. Para ello fueron demolidas varias manzanas de edificación.
Las obras estuvieron a cargo de la Dirección Nacional de Vialidad conforme al proyecto del arquitecto Eduardo Rodríguez y el ingeniero Juan Agustín Valle. Cuando se inauguró en 1940, era el más importante en su género de Sudamérica.
Esta imponente obra de hormigón, tiene aproximadamente 1600 metros de longitud, cuenta con un tramo central metálico y levadizo, con dos torres de casi 50 metros de altura. Los peatones acceden mediante escaleras mecánicas y fijas. Conecta al partido de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, con el barrio de La Boca en la Ciudad de Buenos Aires, sobre las aguas del Riachuelo.
Es uno de los últimos ocho puentes transbordadores que todavía están en pie en el mundo, así como el único en el continente americano.
Fue construido por la empresa Ferrocarril del Sud, inaugurado en 1914 y, desde entonces, es considerado un ícono de la Ciudad de Buenos Aires y Avellaneda, protagonista de infinidad de postales, pinturas, películas y fotografías de la ciudad, y señalado como uno de los paisajes más emblemáticos de Buenos Aires.
El puente llegó a transportar hasta 17 000 trabajadores por día, que hacían el cruce entre ambas orillas mediante su barquilla colgante, para ir y venir entre la infinidad de fábricas, astilleros y comercios ubicados en sus alrededores.
En los años ’60, con el cierre progresivo del puerto, y la inauguración del nuevo Puente Avellaneda (1940), dejó de funcionar y desde entonces permaneció abandonado.
En 1993 estuvo a punto de ser desguazado y vendido como chatarra por decisión del Gobierno Nacional, pero fue salvado por una campaña iniciada por el arquitecto Carlos Mario Pasqualini, vecino de la Boca, junto a distintas asociaciones vecinales, que lograron evitar el desmantelamiento. Su mecanismo siguió sin funcionar hasta que en 2013 Vialidad Nacional inició las obras de restauración, en el marco de los trabajos de recuperación ambiental de la Cuenca Matanza Riachuelo llevados adelante por ACUMAR. Las obras fueron terminadas en 2017.
En el año 2023 el transbordador volvió a abrir al público con fines turísticos por iniciativa de ACUMAR junto con el Ministerio de Turismo de la Nación, Vialidad Nacional y el Municipio de Avellaneda.
En 1913 y 1915 se instalaron ottos transbordadores en Avellaneda, el puente Luis Sáenz Peña en 1913, ubicado sobre la calle Garibaldi, y el General Urquiza o puente Patricios en 1915, a la altura de la avenida Patricios.





