
Av. Sta. Fe 3957
Lunes Cerrado – Martes a Viernes 08 a 18 – Sábados y Domingos 09:30 a 18 h
En pleno corazón de Palermo, rodeado por el movimiento de una de las zonas más transitadas de Buenos Aires, existe un lugar donde el ritmo de la ciudad parece detenerse. Senderos arbolados, esculturas, invernaderos centenarios y miles de especies vegetales convierten al Jardín Botánico Carlos Thays en uno de los espacios verdes más encantadores de la capital y en un verdadero refugio de naturaleza.
Inaugurado el 7 de septiembre de 1898, el jardín fue concebido por el gran paisajista francés Carlos Thays, responsable del diseño de muchos de los parques más emblemáticos de Buenos Aires. Su proyecto no solo buscaba crear un espacio de recreación, sino también un centro dedicado al estudio, la conservación y la difusión de la flora de la Argentina y del mundo. En reconocimiento a su legado, el jardín lleva su nombre desde 1937 y, en 1996, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Con casi ocho hectáreas de superficie, el Botánico alberga alrededor de 1.500 especies vegetales provenientes de los cinco continentes. Sus colecciones permiten recorrer distintos paisajes del planeta sin salir de la ciudad: robles europeos, eucaliptos australianos, palmeras africanas, ginkgos asiáticos y una importante representación de la flora autóctona argentina conviven en un entorno cuidadosamente diseñado.
Carlos Thays organizó el predio siguiendo criterios científicos y paisajísticos. Los jardines se distribuyen en diferentes sectores que combinan estilos clásicos, como el jardín francés, inspirado en Versalles, y el jardín romano, donde crecen especies mencionadas por Plinio el Joven en la antigua Roma. Esta diversidad convierte cada paseo en una experiencia distinta según la estación del año.
Uno de los mayores atractivos del Botánico son sus cinco invernaderos, especialmente el principal, una elegante estructura de hierro y vidrio diseñada por el arquitecto francés Albert Ballú. Construido para una exposición internacional en París a fines del siglo XIX, fue adquirido por la ciudad e instalado en Buenos Aires en 1897. En su interior prosperan especies tropicales y subtropicales que sorprenden por sus formas, colores y dimensiones.
El recorrido también invita a descubrir un valioso patrimonio artístico. Entre senderos y jardines aparecen más de treinta esculturas, fuentes, monumentos y bustos de mármol y bronce que enriquecen el paisaje y convierten cada rincón en una pequeña galería al aire libre.
Muy cerca del acceso principal se encuentra la histórica casona de ladrillos rojos que fue sede del antiguo Departamento Nacional de Agricultura y residencia de Carlos Thays durante su gestión como director de Parques y Paseos. Actualmente funciona allí el Centro de Interpretación, donde los visitantes pueden conocer la historia del jardín y obtener información para recorrerlo.
Además de su riqueza botánica, el predio ofrece múltiples propuestas para disfrutar en familia. Cuenta con una Biblioteca Infantil de la Naturaleza, un jardín de mariposas, una huerta, un herbario, colecciones científicas y varios recorridos autoguiados que permiten explorar temas como la flora nativa, los árboles históricos, las obras de arte y las plantas utilizadas por distintas culturas. Los circuitos pueden consultarse fácilmente mediante códigos QR distribuidos en el ingreso.
Desde 2023, el Jardín Botánico también es reconocido como el primer Refugio Climático de la Ciudad de Buenos Aires. Gracias a su abundante vegetación, la temperatura en su interior puede ser varios grados inferior a la de las calles que lo rodean, convirtiéndolo en un oasis ideal para descansar durante los días más cálidos.
Visitar el Jardín Botánico Carlos Thays es descubrir uno de los espacios más serenos y fascinantes de Buenos Aires. Entre árboles centenarios, flores, esculturas e invernaderos históricos, cada paseo ofrece una oportunidad para conectarse con la naturaleza, conocer parte del patrimonio de la ciudad y disfrutar de un rincón donde la historia y la biodiversidad conviven en perfecta armonía.





