
Av. del Libertador 1902
Lunes y Martes Cerrado – Miércoles a Domingos 13 a 17 h
Recorrer el Museo Nacional de Arte Decorativo es ingresar a una de las residencias más elegantes que tuvo la Buenos Aires de principios del siglo XX. Salones de estilo francés, escalinatas de mármol, arañas de cristal, jardines cuidadosamente diseñados y una extraordinaria colección de arte convierten a este museo en una visita imprescindible para quienes disfrutan de la historia, la arquitectura y el patrimonio cultural.
El museo funciona desde 1937 en el antiguo Palacio Errázuriz Alvear, una majestuosa residencia encargada por el diplomático chileno Matías Errázuriz y su esposa Josefina de Alvear. El edificio fue proyectado en 1911 por el prestigioso arquitecto francés René Sergent, quien diseñó un auténtico palacio inspirado en las residencias aristocráticas de París. Sus ambientes conservan la decoración original y permiten descubrir cómo vivía la alta sociedad porteña durante la llamada Belle Époque.
La colección permanente reúne más de 6.000 piezas que abarcan desde la Edad Media hasta el siglo XX. Muebles, esculturas, porcelanas, tapices, relojes, orfebrería, cerámicas, libros antiguos y objetos de arte provenientes de Europa y Oriente conforman uno de los acervos más importantes de América Latina dedicados a las artes decorativas.
Entre sus tesoros sobresalen obras de grandes maestros como El Greco, Jean-Honoré Fragonard, Jean-Baptiste Camille Corot, Édouard Manet, Eugène Boudin y Henri Fantin-Latour, además de una destacada escultura de Auguste Rodin, La eterna primavera. También se exhibe una de las colecciones de miniaturas europeas más importantes del mundo, valiosos tapices renacentistas y un histórico reloj de bronce que, según la tradición, fue obsequiado a los reyes Luis XVI y María Antonieta con motivo de su casamiento.
Cada sala conserva un estilo diferente y refleja el refinamiento de la arquitectura francesa de comienzos del siglo pasado. Uno de los espacios más llamativos es el salón decorado por el artista catalán José María Sert, considerado una de las primeras expresiones del Art Déco en la Argentina, con imponentes paneles pintados al óleo que contrastan con el clasicismo del resto de la residencia.
El recorrido continúa en el elegante jardín francés, concebido como una prolongación natural de los salones principales. Diseñado con una composición inspirada en los jardines del Palacio de Versalles, su fuente central, los parterres geométricos y la cuidada vegetación ofrecen un remanso de tranquilidad en pleno barrio de Recoleta.
Además de su colección permanente, el Museo Nacional de Arte Decorativo organiza exposiciones temporarias, visitas guiadas, conciertos, conferencias y actividades educativas que proponen un diálogo entre el patrimonio histórico y las expresiones artísticas contemporáneas. Con entrada libre y gratuita, este museo invita a descubrir uno de los palacios más bellos de Buenos Aires y a recorrer siglos de historia del arte en un entorno donde la arquitectura, el diseño y la elegancia se conservan prácticamente intactos. Una experiencia que permite viajar en el tiempo y conocer una de las joyas culturales más refinadas de la ciudad.





