Comenzaron las visitas turísticas al interior del Obelisco. A 67 metros de altura, el nuevo mirador permite contemplar Buenos Aires desde una perspectiva inédita. Más de 22.000 personas se inscribieron para participar de esta experiencia.

El Obelisco, uno de los símbolos indiscutidos de Buenos Aires, sumó una nueva forma de ser recorrido. Durante este fin de semana largo comenzaron las primeras visitas al interior del monumento y los vecinos que fueron seleccionados pudieron conocer su nuevo mirador panorámico, ubicado a 67 metros de altura, desde donde se obtiene una vista privilegiada del centro porteño.

La convocatoria se realizó a través de las redes sociales de @baparticipacionciudadana y despertó un enorme interés: más de 22.000 personas se registraron para participar. Posteriormente, se contactó a los inscriptos para confirmar su asistencia y organizar las primeras visitas.

La iniciativa busca convertir al monumento en un nuevo atractivo turístico y, al mismo tiempo, acercar a los porteños y visitantes a uno de los edificios más reconocibles de la Ciudad desde una perspectiva completamente diferente.

“Este gran proyecto de ingeniería revaloriza uno de los símbolos porteños. El mirador panorámico es un nuevo atractivo turístico que cambiará la manera de ver nuestra Ciudad y su patrimonio, como en las grandes metrópolis del mundo”, destacó el jefe de Gobierno porteño, Macri.

Un ascensor dentro de un monumento histórico

El recorrido comienza en la Plaza de la República, donde se encuentra el acceso al monumento. Para llegar al ascensor es necesario atravesar ocho escalones. El sistema fue instalado en el interior de la estructura y cuenta con un sistema de anclajes, además de una escalera metálica que funciona como vía de emergencia.

El ascensor tarda aproximadamente un minuto en alcanzar el nivel superior. Una vez allí, los visitantes deben subir otros 35 escalones hasta llegar al mirador. El espacio cuenta con cuatro ventanas desde las cuales se pueden observar distintos sectores de Buenos Aires.

Aunque pueda parecer una incorporación reciente, la idea de permitir el acceso del público al interior del Obelisco existe prácticamente desde su construcción. En una carta fechada en 1936, el entonces intendente Mariano de Vedia y Mitre ya hablaba de la posibilidad de instalar un ascensor interno para que los vecinos pudieran llegar hasta la parte superior del monumento.

89 años de historia porteña

Diseñado por el arquitecto Alberto Prebisch, el Obelisco fue inaugurado en 1936, en conmemoración del cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza.

Con sus 67 metros de altura, se convirtió rápidamente en uno de los grandes íconos urbanos de la Ciudad. El monumento fue declarado Monumento Histórico Nacional, por lo que cualquier intervención debe contemplar especialmente la preservación de su estructura y su aspecto exterior.

Incluso su revestimiento original tuvo una historia particular. En sus primeros años estuvo cubierto con lajas de piedra blanca calcárea provenientes de Córdoba. En 1939, algunas de esas piezas comenzaron a desprenderse y fueron reemplazadas por un revestimiento de revoque, que permanece como parte de la imagen característica del monumento.

La instalación del ascensor y la habilitación del mirador representan la concreción de un proyecto que acompañó al Obelisco desde sus primeros años.

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