El cocinero de Lobos se quedó con el primer puesto del Campeonato Federal de Ahumados, realizado en la Costanera Norte, luego de obtener 451 votos del público. La celebración tuvo además un final inesperado: le propuso matrimonio a su novia y recibió el esperado “sí”.

Hace apenas un año y ocho meses que Lucas Capra se dedica profesionalmente al mundo de los ahumados. Sin embargo, ese tiempo fue suficiente para pasar de las oficinas financieras al podio del Tercer Campeonato Federal de Ahumados, donde se consagró como el Mejor Ahumador Argentino 2025.

El representante de Lobos y fundador de Seco y Humo obtuvo 451 votos y superó con comodidad a los otros 11 competidores que participaron del encuentro desarrollado en la Costanera Norte de la Ciudad de Buenos Aires, ante más de dos mil personas.

La competencia tenía un desafío concreto: cada participante debía preparar seis platos de costillas, con una cantidad total de un kilo por persona, para que el público pudiera probar las preparaciones y elegir a su favorito.

Pero el campeonato no terminó solamente con un trofeo. Durante la jornada, Lucas había anticipado entre los asistentes que, si conseguía el primer puesto, le pediría matrimonio a su novia, que lo acompañaba en el evento.

La historia de Capra, tiene un giro tan particular como el de su carrera profesional. Durante ocho años trabajó como gerente de una financiera, pero una tradición familiar vinculada al campo terminó despertando una vocación que había quedado pendiente.

“Vengo del rubro finanzas. Trabajé como gerente de una financiera durante 8 años. Pero mi familia es de campo y siempre, tradicionalmente, en invierno carneábamos los chanchos para hacer chorizos y otros productos”, recordó.

En aquellas reuniones familiares cada integrante tenía una tarea. A él, por ser el menor, le correspondía una labor muy particular: revolver la sangre para preparar las morcillas.

Esa inquietud finalmente se transformó en un emprendimiento. De a poco comenzó a introducirse en la charcutería hasta convertirla en su actividad principal. Así nació Seco y Humo, que se presenta como la primera fábrica de chacinados de Lobos.

“Nos dedicamos a hacer chorizos, salames y carnes ahumadas en caliente, que es por lo que competimos en Ribs al Río el fin de semana”, explicó.

La participación en el campeonato también implicó un importante desafío logístico. Cada competidor debía trasladar unos 250 kilos de carne y preparar las costillas con suficiente anticipación para llegar al momento de la degustación en las mejores condiciones.

“Me fui de Lobos para venir y debo haber estado 35 horas sin dormir entre que ahumamos, preparábamos todo y servíamos a la gente”, contó.

La protagonista de su propuesta fue la baby rib, un corte ubicado entre el carré y el pechito, que combina carne y hueso y resulta especialmente atractivo para las cocciones prolongadas.

Según explicó, el ahumado permite obtener una carne tierna y sabrosa, mientras que la preparación también genera un efecto visual particular: la carne se desprende del hueso hasta dejar la costilla prácticamente limpia.

Capra también incorporó su experiencia como charcutero a la preparación que le permitió conquistar al público.

“Les fui metiendo un poco de charcutería en la receta de la barbacoa, con productos míos para intensificar algunos sabores y resaltar otros”, explicó.

En cuanto a la técnica, detalló que comienza con un ahumado a unos 120 grados hasta que la temperatura interna de la costilla alcanza aproximadamente los 60 grados.

Luego llega el segundo paso: envolver la carne en aluminio para conservar los vapores y favorecer la cocción y el proceso de tiernización. Después de unas dos horas, vuelve a descubrirla para que el calor y el humo terminen de secar la superficie.

Finalmente, la preparación se completa con una pincelada de salsa barbacoa.

“Entonces ahí generás un proceso de tres pasos, en el que le vas dando diferentes tratamientos a la proteína y termina saliendo un producto que lo pincelás con barbacoa al final y queda espectacular”, resumió.

El campeonato reunió también a reconocidos especialistas del mundo del ahumado, entre ellos Ariel Clemente Díaz, de Inferno BBQ, Moreno; Martín Saravia, de Mar Azul; y Cristian Meter, de Güida Brewing Co., Avellaneda.

Todos llevaron sus propias técnicas y especialidades a una jornada que convocó a miles de personas dispuestas a descubrir distintas formas de preparar carnes ahumadas.

En ese contexto, el triunfo de Capra adquiere un significado especial: con apenas un año y medio de experiencia profesional, logró imponerse ante competidores con trayectoria y convertirse en el nuevo referente nacional de la disciplina.

Su recorrido representa además un cambio de vida. Dejó atrás ocho años entre números y planillas para recuperar una tradición familiar y convertirla en un oficio.

Entre humo, brasas, costillas y charcutería, Lucas Capra encontró una nueva profesión. Y en la Costanera Norte no solo consiguió el reconocimiento como Mejor Ahumador Argentino 2025: también se animó a dar otro paso importante en su vida y terminó la jornada con una propuesta de matrimonio que tuvo el mejor de los finales.

Trending