La llegada de la primavera tuvo en Buenos Aires un protagonista especial: el deporte. Miles de corredores participaron de una nueva edición de la Maratón Internacional de Buenos Aires, una competencia de 42 kilómetros que recorrió algunos de los principales paisajes y avenidas porteñas y volvió a convertir a la Ciudad en el escenario de una gran fiesta atlética.

La carrera comenzó a las 7 de la mañana en la intersección de Figueroa Alcorta y Dorrego, en Palermo, punto que también funcionó como llegada. Desde allí, los participantes emprendieron un extenso recorrido que atravesó distintos barrios y permitió combinar el desafío deportivo con una particular postal de Buenos Aires.

El circuito pasó por Palermo y Recoleta y continuó hacia el centro porteño a través de la avenida 9 de Julio. Los corredores pudieron encontrarse con algunos de los grandes símbolos de la Ciudad, como el Teatro Colón, el Obelisco y la Plaza de Mayo, el recorrido continuó hasta La Boca.

Los ganadores de la competencia

En el plano deportivo, la clasificación masculina quedó en manos del etíope Habtamu Birlew Denekew, quien completó los 42 kilómetros en 2 horas, 9 minutos y 24 segundos.

Entre las mujeres, la victoria correspondió a la también etíope Elfinesh Demise Amare, que cruzó la línea de llegada después de 2 horas, 28 minutos y 12 segundos.

La jornada tuvo además un capítulo especial para el atletismo sudamericano, ya que la competencia volvió a incluir el Campeonato Sudamericano de Maratón.

En la clasificación masculina, los tres primeros puestos entre los representantes argentinos fueron para Joaquín Arbe, David Rodríguez y Ezequiel Chavarría.

En la rama femenina, las mejores actuaciones argentinas correspondieron a Luján Urrutia, Anahí Castaño, y Agustina Chretien, quienes se destacaron entre las competidoras nacionales.

Una medalla diseñada por estudiantes porteños

El diseño surgió de un certamen convocado entre estudiantes de la Escuela Técnica Raggio de Núñez, una iniciativa que incorporó el trabajo y la creatividad de jóvenes porteños a uno de los eventos deportivos internacionales más importantes que se realizan en la Ciudad.

La medalla representa así algo más que el reconocimiento al esfuerzo de los corredores. También funciona como una muestra del talento de los estudiantes que participaron de su creación, combinando diseño, conocimiento técnico y creatividad en un objeto destinado a convertirse en recuerdo de una experiencia deportiva única.

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