
Una nueva instalación evocó la esencia de la Avenida de Mayo. El Pasaje Lima fue transformado con arte, luz y restauración. La obra forma parte del plan integral de renovación de estaciones.
El Pasaje Lima, punto de conexión entre las líneas A y C, estrenó una intervención artística que reinterpreta la arquitectura histórica de la Avenida de Mayo, uno de los corredores más emblemáticos de la vida social porteña. La iniciativa forma parte del Plan de Gestión Cultural y Patrimonial impulsado por Subterráneos de Buenos Aires S.A.U. (SBASAU), que busca reforzar la identidad cultural de las estaciones más antiguas de la red.
Lima, inaugurada en 1913 junto con la Línea A —el primer subte de América Latina—, fue escenario de un proceso de puesta en valor que combina obra pública, arte y narrativa urbana.
La instalación recrea detalles de edificios icónicos del área, como el Palacio Barolo, el Hotel Chile, el Edificio Cassará, el Ex Hotel París, el Edificio La Inmobiliaria, el Ex Diario Crítica, el Ex Hotel Majestic, el Ex Hotel Metropole y el Teatro Avenida. La propuesta invita a los pasajeros a transitar un pasaje que funciona como un corredor visual hacia el pasado arquitectónico de la ciudad.
El presidente de SBASAU, Javier Ibañez, destacó que esta intervención se enmarca en el plan de renovación de 48 estaciones anteriores a 1940, cuyo objetivo es reforzar el valor histórico y urbano de los espacios patrimoniales.
Según explicó, la estación Lima fue pensada para “fortalecer una identidad que vincule la cultura material de la avenida con la experiencia cotidiana del viaje”.
Un pasaje transformado: materiales, sonido y luz para una obra integral
La intervención, de 35 metros de largo, combina materiales como acero, acero inoxidable y acrílico para reproducir los rasgos distintivos de cada edificio homenajeado. La nueva iluminación led, instalada especialmente para resaltar las piezas, funciona como un eje narrativo que guía a quienes atraviesan el pasaje. Además, se incorporó material acústico para mejorar la reverberación y se compuso un tema musical original que acompañará el recorrido con una ambientación sonora evocadora de los años veinte.
En paralelo a la instalación artística, la obra incluyó una serie de trabajos destinados a mejorar las condiciones del pasaje: impermeabilización, renovación de revestimientos, desagües y pisos, adecuación de los locales comerciales, colocación de nuevas luminarias y la restauración de un mural histórico existente en el lugar.
La propuesta está inspirada en el espíritu de la propia Avenida de Mayo, la primera avenida sudamericana construida en 1894 bajo influencias de los bulevares parisinos. Con este gesto bajo tierra, se busca generar un puente entre pasado, presente y futuro, manteniendo viva la memoria urbana de una zona clave de la Ciudad de Buenos Aires.





