
Arte, iluminación y patrimonio se combinan en una nueva intervención que convierte al Pasaje Lima en un recorrido por algunos de los edificios más emblemáticos de la Avenida de Mayo. La iniciativa integra el plan de renovación de las estaciones históricas del subte porteño.
El Pasaje Lima, uno de los puntos de conexión entre las líneas A y C, incorporó una nueva intervención artística que pone en valor la identidad arquitectónica de la Av. de Mayo y recupera parte de la historia de uno de los espacios más representativos de Buenos Aires.
La propuesta fue desarrollada en el marco del Plan de Gestión Cultural y Patrimonial de Subterráneos de Bs As S.A.U. (SBASAU), que contempla acciones destinadas a fortalecer el carácter histórico y cultural de las estaciones más antiguas de la red.
La estación Lima tiene un lugar destacado en la historia del transporte porteño: fue inaugurada en 1913, junto con la Línea A, primera línea de subterráneos de América Latina. Ahora, más de un siglo después, el espacio vuelve a ser protagonista a través de una intervención que reúne patrimonio, arte y renovación urbana.
Un recorrido por la arquitectura porteña
La nueva instalación toma como referencia algunos de los edificios que forman parte del paisaje de la Avenida de Mayo. Entre ellos se encuentran el Palacio Barolo, el Hotel Chile, el Edificio Cassará, el Ex Hotel París, el Edificio La Inmobiliaria, el Ex Diario Crítica, el Ex Hotel Majestic, el Ex Hotel Metropole y el Teatro Avenida.
Arte, iluminación y sonido
La intervención se extiende a lo largo de 35 metros y utiliza acero, acero inoxidable y acrílico para recrear elementos característicos de los edificios homenajeados.
La iluminación también ocupa un lugar central. Se instalaron nuevas luces led especialmente diseñadas para destacar las piezas y acompañar el desplazamiento de los pasajeros, generando un recorrido visual que funciona como hilo conductor de la propuesta.
A esto se suma la incorporación de material acústico para mejorar las condiciones de reverberación y una composición musical original creada especialmente para el espacio. La ambientación sonora busca evocar el espíritu de los años veinte y completar la experiencia sensorial del recorrido.
La puesta en valor no se limitó a la instalación artística. Las obras también incluyeron trabajos de impermeabilización, renovación de revestimientos, desagües y pisos, adecuación de los locales comerciales y colocación de nuevas luminarias. Además, se restauró un mural histórico que ya se encontraba en el pasaje.
La Avenida de Mayo, también bajo tierra
La intervención recupera el espíritu de la Avenida de Mayo, inaugurada en 1894 y considerada la primera gran avenida de Sudamérica.
Con esta nueva propuesta, una parte de esa identidad arquitectónica y cultural se incorpora al recorrido subterráneo de la Ciudad.





