Bernardo de Irigoyen 172 – Montserrat

Año de inauguración: 1912

En pleno barrio de Montserrat, el Club Español conserva entre sus paredes una parte de la historia de la comunidad española en Buenos Aires. Su origen se remonta a 1866, cuando fue creado bajo el nombre de Casino Español como espacio de encuentro para desarrollar actividades sociales y benéficas.

Con el paso del tiempo, la institución comenzó a ser conocida popularmente como Club Español. Finalmente, el 8 de septiembre de 1872 adoptó oficialmente ese nombre, que mantiene hasta la actualidad. Su trayectoria lo convirtió en una de las asociaciones civiles españolas más antiguas establecidas fuera de España.

La institución atravesó distintas sedes y denominaciones hasta consolidarse como club social. En 1907 se convocó a un concurso para construir un edificio propio y resultó elegido el proyecto del arquitecto holandés Enrique Folkers, quien propuso una construcción vinculada con las tendencias modernistas y el Art Nouveau.

El edificio fue inaugurado en 1912 y desde entonces se convirtió en un particular homenaje arquitectónico a España. Cada uno de sus ambientes fue concebido para evocar distintas tradiciones, estilos y períodos del arte español.

Una arquitectura inspirada en España

El interior del Club Español sorprende por la riqueza de su ornamentación. Uno de sus espacios más destacados es el Salón Alhambra, ubicado en el subsuelo, donde la decoración reproduce distintos sectores de la célebre Alhambra de Granada y constituye una verdadera recreación del arte hispanoárabe.

Otros ambientes incorporan estucos, mármoles, bronces y revestimientos trabajados con gran nivel de detalle. La escalinata principal es uno de los ejemplos más destacados: fue realizada con mármoles tallados y cincelados de distintos colores, procedentes de España e Italia.

En sus primeros tiempos, el edificio contaba con un sótano que albergaba dos salones de inspiración árabe. La planta baja estaba destinada a los billares, espacio que actualmente funciona como restaurante. En el primer piso se encontraba un gran salón de estilo Imperial, cuyo techo fue realizado por el pintor Julio Borrell. Los pisos superiores estaban destinados a juegos, lectura y espacios de conversación.

El Salón Mayor, ubicado en el segundo piso, se destaca por sus ornamentaciones de yeso dorado de inspiración Imperio, mientras que otros sectores del edificio completan un recorrido visual por diferentes expresiones del arte y la cultura española.

Una fachada cargada de símbolos

La influencia modernista también se hace evidente en el exterior. El balcón principal presenta tres grandes arcos de herradura de estilo mudéjar, revestidos con mosaicos venecianos.

La fachada y los espacios interiores están acompañados por numerosas obras escultóricas. Entre los artistas representados se encuentran Mariano Benlliure, Agustín Querol y Oliva Navarro, además de las esculturas realizadas por Torcuato Tasso.

En el balcón del tercer piso se encuentran dos de estas obras. Una representa La Navegación, mientras que la otra corresponde al denominado Genio Alado. Esta última figura sostenía originalmente un farol que se encendía durante ocasiones especiales, entre ellas el 12 de octubre, fecha vinculada con la conmemoración del descubrimiento de América.

La parte superior del edificio culmina con una cúpula dorada coronada por la figura alada, convirtiendo a este elemento en uno de los rasgos más reconocibles del conjunto arquitectónico.

Un vínculo con la historia argentina

El Club Español también tuvo una participación destacada en acontecimientos de la vida institucional y cultural de la comunidad española en el país.

Con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo, la institución impulsó la creación de la Comisión Española del Centenario Argentino. La Comisión Ejecutiva quedó conformada en julio de 1908 y estuvo presidida por Manuel Durán, uno de los socios destacados de la institución.

Dos años más tarde, durante las celebraciones del Centenario de Mayo, el Club recibió la visita de la Infanta Isabel de España. En esa ocasión se produjo un acontecimiento singular: fue la primera vez que un integrante de la familia real española participó de un banquete organizado por un club social.

Como recuerdo de aquella visita quedaron también los ascensores del edificio, obsequiados por la Infanta Isabel.

Un espacio para preservar la memoria

La relación del Club Español con la cultura española continuó durante las décadas siguientes. En junio de 1991, la institución recibió la muestra itinerante “España fuera de España”, organizada en el marco del quinto centenario del descubrimiento de América. La exposición funcionó como un homenaje a la emigración española y a los vínculos construidos entre ambos lados del Atlántico.

En ese mismo espíritu de preservar las tradiciones, el Club incorporó dos réplicas de imágenes religiosas especialmente significativas para la comunidad española: una de la Virgen del Pilar, vinculada con la basílica de Zaragoza, y otra de Santiago Apóstol, donada por la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago.

Un patrimonio que permanece

A más de un siglo de su inauguración, el Club Español continúa siendo uno de los edificios más particulares de Montserrat. Su valor no reside únicamente en la arquitectura, sino también en la memoria de una comunidad que encontró en Buenos Aires un espacio para mantener vivas sus tradiciones.

Entre salones inspirados en la Alhambra, mármoles italianos y españoles, esculturas, mosaicos, cúpulas doradas y símbolos vinculados con la historia hispana, el edificio ofrece una experiencia singular: un pequeño viaje por distintas expresiones del arte español sin abandonar el corazón de Buenos Aires.

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