
Gral. Juan D. Perón 2535 barrio de Balvanera
Año de construcción: 1878
Origen: Edificio social de la colectividad italiana (Societá Italia Unita).
Sus materiales se trajeron directamente desde Italia.
Nombre: Bautizado en 1910 en honor al célebre compositor italiano Gioacchino Antonio Rossini.
Patrimonio: Declarado Sitio Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
El Palacio Rossini nació como sede de la Societá Italia Unita, una institución creada por la comunidad italiana que llegó a Buenos Aires durante la gran inmigración de fines del siglo XIX. Ubicado en el barrio de Balvanera, el edificio se convirtió en uno de los principales espacios de encuentro social y cultural de esa colectividad.
Durante los primeros años del siglo XX, sus salones recibieron importantes compañías de ópera, que cautivaban al público con el bel canto y las arias de los grandes compositores europeos. Su excelente acústica contribuía al esplendor de aquellas presentaciones. En 1916, con el traslado de los grandes espectáculos líricos al recién inaugurado Teatro Colón, el Palacio Rossini inició una nueva etapa de su historia.
El edificio se transformó entonces en la Milonga Italia Unita, considerada una de las primeras casas dedicadas al tango en Buenos Aires. Por su escenario pasaron algunas de las figuras fundamentales de la música ciudadana, entre ellas Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Ángel Vargas, Alberto Castillo y Carlos Gardel.
Entre tangos, orquestas y milongas, el Palacio fue también escenario de las historias que alimentaron el imaginario porteño: amores y desencuentros, personajes de barrio, cafés, conventillos y noches al compás del 2 x 4.
Después de permanecer cerrado durante varios años, en 2004 el edificio fue restaurado y recuperó parte de su antiguo esplendor. Reabrió sus puertas como “Sabor a Tango”, un espectáculo dedicado a la música popular y a la tradición tanguera. Actualmente, este petit théâtre conserva el espíritu de otras épocas. Su elegante salón comedor, con capacidad para unas quinientas personas, se destaca por sus molduras, detalles ornamentales y pinturas, mientras que el palco superior completa la atmósfera señorial del conjunto. En los sectores privados, una sala de baile recrea el ambiente de los antiguos conventillos de la ribera y mantiene vivo el vínculo del Palacio con la historia y la identidad del tango porteño.





