
Programación del 1 al 16 de agosto. Las entradas para las funciones son gratuitas y pueden retirarse unos minutos antes del comienzo de cada función
Sábado 1 de agosto a las 16 h | Cineclub infantil
Los amos del tiempo de René Laloux (Les Maîtres du temps, 1982, Francia, 80 min.)
En el planeta Perdide, el pequeño Piel queda solo en medio de un paisaje hostil tras ser atacado por un enjambre de avispas gigantes. Desde su nave espacial, Jaffar intenta guiarlo a distancia con la ayuda de dos payasos extraterrestres, Jad y Yula. Lo que parece una carrera contra el tiempo se convierte en algo más extraño: la historia de un viejo aventurero espacial que, de manera desesperada, intenta salvar al niño que alguna vez fue.
Clásico de la animación de ciencia ficción europea, Los amos del tiempo es la segunda película del francés René Laloux, director de la célebre La Planète sauvage (1973). Con diseños del ilustrador Jean Giraud —conocido como Moebius— y una narrativa que mezcla la aventura espacial con una paradoja temporal de resonancias filosóficas, la película es una rareza que el tiempo no hizo más que volver más valiosa.
Copia restaurada y en su idioma original con subtítulos en castellano.
Proyección realizada en colaboración con el Instituto Francés de Argentina.
Sábado 1 de agosto a las 18 h | La llamada fatal presenta
Seguro que Bach cerraba su puerta cuando quería trabajar y Hombres (que hablan con su propia imagen) de Narcisa Hirsch (1979) presentadas por el cineasta y ensayista Pablo Marin
Seguro que Bach cerraba su puerta cuando quería trabajar es un mediometraje que se organiza en torno a un dispositivo simple: ocho mujeres, cada una a su turno, fueron retratadas por la cámara de Hirsch. Luego esas mismas mujeres fueron espectadoras de sus retratos, y respondieron a esos primeros planos con comentarios y reflexiones sobre la propia vida. Hirsch registró el audio de esas reacciones, y nosotros escuchamos esos audios mientras observamos los retratos. A partir de este procedimiento de extrema sencillez, la película despliega una cantidad de problemas centrales para el cine: el del primer plano, el del discurso autobiográfico y confesional, el de los vínculos entre la imagen y la voz. Además, de Narcisa, proyectamos una película paralela, también de 1979, consagrada a retratos masculinos: Hombres (que hablan con su propia imagen).
Domingo 2 de agosto a las 16 h | Cineclub infantil
El colegial de James W. Horne y Buster Keaton (College, 1927, EEUU, 65 min.)
Ronald se gradúa como el alumno más brillante de su escuela y, en su discurso de graduación, se despacha contra el deporte y a favor de los libros. El discurso le cuesta el cariño de Mary, su novia, que prefiere a los atletas. Decidido a reconquistarla, la sigue hasta la universidad de Clayton —»un estadio con una facultad anexa»— donde se propone convertirse en deportista pese a no tener ninguna habilidad física, probando torpemente atletismo, béisbol, salto con garrocha y remo, hasta la gran carrera final que le dará una última oportunidad de quedar bien parado. Filmada el mismo año que El maquinista de La General, es un muestrario puro del talento físico de Buster Keaton.
Domingo 2 de agosto a las 18 I Cine argentino en 35mm
Noches sin lunas ni soles de José Martínez Suárez (1984, Argentina, 95 min.)
Con la ayuda de tres compinches, un delincuente (Alberto de Mendoza) se escapa de un juzgado para ir a ver a su mejor amigo, que padece una enfermedad terminal. El policía encargado de atraparlo (Lautaro Murúa) sabe que, además, hay un un botín oculto de por medio. Cumbre del género negro rioplantense realizada por José Martinez Suarez a partir de la novela de Ruben Tizziani publicada en 1975.
Lunes 3 de agosto de a las 16 h I Día de las Infancias
El cristal encantado Jim Henson y Frank Oz (The Dark Crystal, 1982, Reino Unido/EEUU, 93 min., doblada al castellano)
En el planeta Thra, el Cristal de la Verdad se ha roto y con él se ha quebrado el equilibrio del mundo. Jen, el último sobreviviente de su pueblo, recibe una misión imposible: restaurar el cristal antes de que los skeksis —criaturas malignas que dominan el reino y esclavizan a los más débiles— consoliden su poder para siempre. En su camino encontrará aliados inesperados, cruzará paisajes extraordinarios y descubrirá que el destino de todo un mundo depende de un gesto diminuto.
Lo que hace de esta película algo difícil de clasificar es que no hay un solo ser humano en pantalla. Cada criatura, cada paisaje, cada movimiento fue construido a mano: marionetas de una complejidad técnica sin precedentes, decorados elaborados durante años, un equipo de especialistas que debía ocultarse para no aparecer en cuadro. Jim Henson —creador de los Muppets— y Frank Oz tardaron más de cinco años en materializar la película. El diseño visual estuvo a cargo de Brian Froud, quien concibió un mundo donde la diferencia entre animal, planta y mineral es casi imperceptible, con tres soles en el cielo y criaturas que nadie había imaginado antes.
En una época en que las imágenes fantásticas se generan en segundos con IA, El cristal encantado recuerda lo que significa construir un mundo con las manos. No es nostalgia lo que provoca verla hoy: es asombro puro. Para los chicos que la vean por primera vez, será probablemente la primera vez que vean un universo entero inventado sin ayuda de ninguna computadora. Eso, en sí mismo, ya es una experiencia.





