240 ejemplares de especies nativas forman este nuevo espacio verde, creado como homenaje a las personas donantes de órganos y sus familias. La iniciativa combina memoria, naturaleza y salud y busca fortalecer la biodiversidad urbana.

La Plaza Irlanda, uno de los espacios verdes tradicionales de Caballito, incorporó un nuevo sector de naturaleza urbana. En la esquina de avenida Gaona y Donato Álvarez nació el Microbosque de la Vida, una iniciativa que reúne vegetación nativa y un fuerte sentido simbólico: rendir homenaje a las personas que fueron donantes de órganos y a sus familias.

La creación del microbosque se concretó durante una jornada de plantación participativa realizada en el marco del Día de la Persona Donante. La propuesta busca que el recuerdo y el agradecimiento se expresen también a través de un espacio vivo, que pueda crecer con el paso del tiempo y convertirse en parte del paisaje cotidiano de la plaza.

El nuevo sector ocupa una superficie vegetal aproximada de 40 metros cuadrados, organizada en dos áreas de plantación de 20 metros cuadrados cada una y conectadas por un sendero central de 1,80 metros de ancho. Allí fueron distribuidos 240 ejemplares de especies nativas, seleccionadas por su adaptación al ambiente porteño y su aporte a la diversidad vegetal.

Entre las especies incorporadas se encuentran aguaribay, sen de campo, anacahuita, timbó, fumo bravo, ceibo, ceibillo, malva rosa, verbena, lantana blanca, margarita punzó y salvia roja. La combinación de árboles, arbustos y herbáceas permitirá conformar un pequeño ecosistema dentro de la plaza y ofrecer refugio y alimento a distintas especies de fauna urbana.

El proyecto fue impulsado por la Subsecretaría de Ambiente, en conjunto con el Ministerio de Salud, el Instituto de Trasplante del Gobierno porteño y la Comuna 6, con la participación también del Ministerio de Justicia. Además de su dimensión conmemorativa, la intervención apunta a incrementar la presencia de vegetación nativa, favorecer la biodiversidad y ampliar la infraestructura verde de la Ciudad.

El Microbosque de la Vida forma parte de la estrategia porteña para desarrollar microbosques urbanos mediante una adaptación de la técnica Miyawaki. Este método propone crear pequeñas áreas de vegetación densa y diversa, utilizando principalmente especies nativas y generando espacios que puedan desarrollarse dentro de la trama urbana.

La iniciativa también integra el programa Microbosques y Salud, que promueve la incorporación de naturaleza en ámbitos relacionados con la salud y el bienestar. En este sentido, el nuevo espacio de Plaza Irlanda propone una mirada que va más allá de lo ornamental: plantar, cuidar y hacer crecer vegetación también puede convertirse en una forma de construir memoria colectiva.

El proyecto se inscribe, además, en el concepto de Una Sola Salud (One Health), que entiende que la salud humana está estrechamente vinculada con el estado de los ecosistemas y con el bienestar de las demás especies.

Entre árboles, flores y plantas nativas, la Plaza Irlanda suma un pequeño bosque con una gran carga simbólica: un espacio destinado a recordar, agradecer y, al mismo tiempo, aportar vida a la Ciudad.

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